sábado, 12 de octubre de 2013

Viento

He sido un ave, he sido el búho que vuela en silencio entre tus cabellos y la tormenta que sacude tu cabeza, he sido yo... Tengo miedo a la penumbra que me nubla.

He sido el ave y la tormenta de tu ser, de tu corazón y de tu piel, puedo volar contra mis propios vientos aún sin ver por mi propia tormenta, es un calvario, infierno de dedicación frustrada, lo que miran ya mis ojos no son más que manchas de neblina. ¿Quién ha visto un búho ciego, volando ruidosamente contra el viento que le aturde solo a el? ¿Quién ha visto la locura manifestarse? Pero… ¿Quién ha visto la locura en su ser?

La espada invisible es la más mortífera, La locura no se puede ver.
El tiempo se sacude, el cielo se cae… chubascos de dolor, yo ya no sé nadar y estoy ciego, las olas golpean mis alas, siento el suelo sin haberlo tocado ya, no me sirve ver estas penumbras estoy cerrando los ojos y escuchando mi corazón. He golpeado rocas, mis plumas se han mojado, mi cuerpo está herido, pero no deseo ser vencido.

¡He sido el ave! La protectora de tu piel, la veladora de tus sueños, perdí la fuerza por dejar de pelear contra las tormentas, cerré los ojos y cuando los abrí todo estaba así, ahora estoy cerrándolos de nuevo, no sé si está bien, solo estoy luchando mientras siento como el sol calienta un poco de mi corazón por un recuerdo.

Recordar es volver a vivir… soy inmortal.

sábado, 16 de marzo de 2013

Viento en las dunas




Es difícil decir que paso una noche fría en este cuerpo frío, que soy víctima de tu ausencia en una noche gris. Es difícil como de un momento a otro saltar a la imagen de mí sobre tu cuerpo… o tal vez no…
Sin importar las distancias, ni el donde tu estés mi corazón se agita y estas aquí,  sobre mi cama y entre mis piernas, mis cuerdas no entienden la distancia, Mis labios no entienden tu ausencia sin importar nada mis labios se despiertan queriéndolo todo de ti, hasta el último centímetro de tu piel, que no exista dentro ni fuera de ti un solo lugar donde no pueda extraer placer.
Tu cuerpo es la fuente del placer y yo deseo hasta la última gota, dentro y fuera de tu cuerpo, mis manos te guiaran al placer, en tu cuerpo todo va a arder, siéntete feliz con cada cuerda y cada golpe eres mía porque te amo. Somos parte de un solo, todo el tiempo, día y noche, mi cuerpo arde por el tuyo. Gime de dolor, grita de alegría y llora de felicidad, que este placer y castigo te durara una eternidad.

Le dicen pecado, le llamo tu cuerpo, no existe para mi otro deseo que el tomarte por el cuello y apretarte con mi cuerpo a la cama y sentir tu piel con la mía, cada poro… Se que pasare tanto tiempo contigo que podre contar los poros en tu piel, que te dominare a la totalidad, resiste si te gusta hacerlo, enójate si te molesto, no me importa tu estado de ánimo, ni lo que en el momento pienses amarte es mi intención, no importa si te causa dolor, al final tendremos un final feliz un orgasmo que nos dure una eternidad y nos deje ganas de volver a intentar pero por ahora descansa en el suelo rendida, desnuda y tendida a mis pies, descansa conmigo llenándote fuera y dentro de tu piel.
Cada noche una a una aunque la oscuridad nos rodea, tu cuerpo te guía hacia mí, en la oscuridad los deseos solo ellos te llevan hasta donde quieres llegar, cada que parpadeas sientes mi presencia esa esencia, de quien por ti cada noche jadea, no estás y no importa, mi piel es tu piel y a cada palabra sientes mi placer y el tuyo, no importa quién, juntos vestimos una sola piel, que al cuerpo unirse se baña de placer, yo te quiero para mí, así te quiero, así verte sonreír, con una sonrisa llena de mí.

No importa el camino que tomes cuando empiece a penetrarte veras que somos uno que encajan perfecto, que llego a lo más hondo de ti, pero sin quedarme descubierto, discúlpame por reparar tanto entre tu piel y el placer, solo ahí me siento vivo, discúlpame o te castigare ya que la mejor forma de decirte que te quiero es con mi cuerpo, solo así podrás ver y sentir todo lo que me provocas, tomarte e inmovilizarte en mi cama, hasta que me pidas mas, aunque ya no puedas mas, pasamos así la noche a mi antojo, a mi antojo de escuchar de tu boca mi nombre, pedirme hasta que no puedas ya y así… suplicarme porque pare después de haber besado tus labios hasta tu cuello, después de haber besado tus labios y meterme entre tu cuello, cuando sientas de mi ese vibrar y en ti esa intensidad, será cuando todo apenas allá empezado… “Y al final te atare con todas mis fuerzas, mis brazos serán cuerdas, al bailar este vals”

miércoles, 16 de enero de 2013

Un salto a las llanuras.


Daba vueltas en mi habitación, gastando de alguna forma la alfombra, arrastraba los pies sobre ella como quien arrastra sus propios pies caminando sobre los muñones de sus rodillas, las ganas de dar el siguiente paso era solo impulsado por el dolor del paso ya dado y el momentáneo alivio de desplazar el dolor a otro lado, un dolor que te distrae de otro, sucesivamente… infinitamente.

Lamentablemente me encontraba solo por convicción propia, estuve tan cerca y no me aventure… Maldito sea el miedo a perder el corazón, en un solo momento, la daga escondida en el cabello de una mujer que corta directo al cuello.
Estábamos juntos, me abrazabas, sentía tu aliento en mis manos, te abrazaba por detrás, como quien se aferra al mástil de un barco hundiéndose, estaba en la parte más alta, pero sabía que pronto todo acabaría, terminaría hundido en la amargura, pero de momento no importaba tú estabas y eso era todo, tu cabello cubría la mitad de mi rostro, mis brazos, estaba repleto de ti, era en ese momento lo más hermoso, Tu aliento me quemaba, me incendiaba, yo estaba en llamas, tu ahí, tus ojos decían que te besara, pero no arriesgaría todo el juego, solo para tomar una pieza, estaba arrinconado en el tablero, tomando las posiciones  que eventualmente se desocupaban sin arriesgar una sola pieza más, todo estaba perdido, solo luchaba por algunos instantes ahí, seguir en el tablero, muriendo lento, apegado a la belleza de tus ojos, al fuego de tu cuerpo, estaba ahí, tan cerca, no podía creerlo, estaba nervioso, tu podías sentirlo, yo temblaba, pero me calmabas con tus caricias, yo tomaba tu cuello, recorría tus brazos con mis palmas, Tú querías, yo quería, yo te deje ir…

Me aleje, pensé que había tenido una victoria crucial, que había estado cerca de tenerte y que sin duda, al otro ida te tendría, ibas a ser mía bajo cualquier precio, yo iba a pagarlo todo, pues sin ti no tenía nada y contigo no necesitaba nada, me llamaste y me dijiste que querías hablar conmigo.
<<Es mía>> Me repetía que serias mía, para cuando llamaste a mi casa, llamabas para terminar lo que habías empezado, para llenarme el corazón a reventar de inexplicables emociones, sabía que lo que dirías lo cambiaría todo, que sería bastante y no podría creerlo, lloraba de emoción al tenerte al teléfono.  <<Perdón, por lo que hice quizá te confundiste tu y yo somos solo amigos>>
Y así lo hiciste, mi corazón llenaste de inexplicables emociones, no podía creerlo, lloraba de decepción, te odie unos instantes y me despedí con orgullo, quería llorar a solas.

Me estremecí lento en mi cama, me daba por vencido, no intentaría mas siempre debí amarte en silencio me repetía, jamás debí romper mi silencio, quería desahogarme y seguramente te escribí algo si te lo entregue no lo recuerdo, estaba tan roto que siento haber olvidado todo ese dolor, solo para poder levantarme.

De pronto estábamos juntos, estabas tú… frente a mí en un hermoso vestido azul ultramar, llevabas tu cabello suelto y un par de brillantes ojos, cenábamos algo ligero sobre un extenso comedor de manteles blancos largos y ondulados, había un gran manjar sobre la mesa y candelabros sobre el comedor, las paredes eran de empapelados azules,  el pie de las paredes color arena y un piso de madera, yo miraba las orillas de tu escote, miraba tus brazos desnudos y Mi respiración se aceleraba, comencé  a llenarme de nervios por la intimidante excitación que provocabas , pero justamente el miedo me excitaba mas fue una reacción continua de emociones y repentinamente me levante y grita: ¡Ya basta! Salte hasta la otra orilla de la mesa y te bese, te mire sorprendida, no te iba a dejar escapar eras la gacela en las garras de un chita, ya te tenia, solo me faltaba derribarte, estar encima de ti y devorarte.

Sentí tus labios, no había tiempo de sentir con precisión la textura de ellos, yo tenía hambre de ti, no había tiempo de detalles, eso lo recordaría tal vez después, enrede mis manos en tu cabello, jale tu cabello apretando el puño <<Ahora estas entre mis garras>> . Mordí tus labios, mientras aceleraba mi respiración, te levante y te puse sobre mí, abrí tus piernas con mis rodillas, me levante y estabas sentada sobre mí, te mire con pasión y me respondiste la mirada <<Ya te derribe, hasta el suelo de la pasión>> lamía tu lengua y tus labios, te apreté hacia mí, para que sintieras mi corazón, te tome fuerte de la cintura y te doble hacia atrás, para lamer tu cuello y tus orejas, notaba como te estremecía, rápidamente tu piel y tu voz respondían, sentía tu cuerpo estrecharse, comprimiéndome, no querías que me detuviera y yo no lo iba a hacer, Tome tus manos con una mía y las puse tras tu espalda, baje el cierre de tu vestido, baje un tirante con la boca y el otro con mi mano, termine de bajar tu vestido con mis pies, estábamos enredados sobre la mesa, te mire una vez más tus ojos me decían que ya eras mía y yo te iba a poseer, entraría en ti como un demonio, comencé a ver tu cuerpo con mis manos, te levante para poder sentir la totalidad de tus nalgas, metí mis manos bajo tus rodillas y te levante, te senté sobre la mesa y abrí tus piernas con mis rodillas mientras tomaba tus manos con mi mano y con la otra terminaba de desnudarte, quite el brassier con la mano derecha, mientras  besaba  a las orillas de tu brassier, te lo quite y comencé a  hacer círculos concéntricos hacia tus pezones, pero sin lamerlos, dejaba que imaginaras que lo haría, pero solo te dejaba con los ganas, sabía que eso haría que te mojaras mas, me quitabas la camisa, te deje sentir dominio durante un instante, una vaga ilusión…

Ataque a tus pezones directo con una mordida mientras seguías atada por mi mano y apretaba uno de tus pechos, eras grandes, eran fuertes, besaba tu vientre, bajaba y solté tus manos, para levantar tus piernas y bajar lo que restaba de tu ropa interior, termine de bajar tu ropa interior con mis pies, yo besaba tu ombligo y comencé a bajar lento, sostuve tus dos manos debajo de tus nalgas, para que cuando las jalara como reflejo abrieras tus piernas , mi saliva inundaba mi boca, realmente tenía hambre de ti, seguí bajando desde tu ombligo y sentía tus piernas con mis brazos, comencé a oler la lubricación de tu vagina y mi respiración se acelero una vez más, moría por comenzar a lamer tus genitales, pero me gustaba hacerte esperar, sabía que aumentaba tu placer.

Comencé , poco a poco me acerque, la olí, llene mis pulmones del olor de tu deseo,  solté mi aliento cálido sobre ella para estremecerte una vez más, me acerque haciendo el primer contacto con mis labios, los moje y abría y cerraba mi boca alrededor de tus labios, introduje un poco mi lengua, la saboreé lento y después, comencé a lamer tu clítoris, sentía como tus manos me apretaban, tus uñas se clavaban en mis manos, te escuchaba, miraba tu pecho agitado, tus dientes mordiendo tus labios, me abrazaste con las piernas, me apretabas hacia ti, yo te degustaba, era el sabor de tu pasión,  era intenso, era bello, era tu calor, era el comienzo, era la hora de empezar…

Esta vez las velas iluminaban menos, el haber tirado los candelabros incendiaba el mantel, era un fuego oscuro a lo lejos que dejaba ver las curvas de tu cuerpo, tu cintura, la redondez de tus piernas, tus senos erguidos como dos grandes cumbres y una cortina de hermosos cabellos alborotados, tus manos despeinando tu cabello moviendo tu melena, te abrase fuerte y tu a mí, tus manos estaban en mi espalda y tus piernas también, tu cuerpo ya estaba empapado de sudor,  brillabas en la oscuridad, podía ver cada poro de tu erizada piel, te estremecía mi aliento, mordí tu cuello, sentía mi pene estallar al estar cerca de ti el deseo a ti, lo era todo, podía morir no importaba, con la precisión de un arquero y la delicadeza que solo se puede tener con tu cuerpo entraba en ti poco a poco, sentía cada pliegue, la humedad y la calidez, tus piernas y las mías, tus uñas en mi espalda, tu cabello en mi rostro, Como un pez en el agua nada dentro de ti, como dos águilas entrelazadas de las patas volando en círculos, así de armonioso era, la pasión quedaba fuera éramos solo tú y yo, tu calor y yo, mi vigor tu delicadeza, nuestra fuerza sumada hacíamos el comedor temblar, el sudor se notaba alrededor de ti en el mantel que se arrugaba alrededor de ti, estabas tan mojada como un sábado de gloria, Mi hambre de ti hizo acto de presencia otra vez, mi cuerpo se endurecía a cada movimiento, algo recorría mi espalda, me llenaba de fuerza, tus senos rebotaban y mis ojos con ellos, tu sonrisa era torcida ya no podías cerrar la boca, comenzaba a oír un silbido en tu garganta que intentabas ahogar apretando tus labios, pero eso solo lo hizo más notorios, me apretabas, comenzabas a respirar rápido, podía sentir tu estomago cálido y en cada profunda inhalación tus senos rozar mi pecho, me dijiste te amo y me besaste un poco, te agitaba tan fuerte que no podías quedarte quieta para besarme, de pronto tu vagina se estremeció, comenzaste a pujar, yo sentía mi pene explotar dentro de ti y cuando liberaste un grito que para mí era de victoria, todo había acabado, mi cuerpo se derretía en el tuyo y solo sentía nuestras contracciones, eran replicas de un gran sismo, saboreaba el sudor de tu cuello y te dije –Te amo- .

Eras mía y sentía todo tu cuerpo y su fuego en el mío, llevábamos en nosotros la pasión del otro.

Me sentí frio y húmedo, era el semen sobre mi pierna y las lagrimas en mi rostro, todo había sido un sueño, ya te habías ido, me habías roto, pero no importaba, por una noche en un sueño habías sido mía, fue tan real que me había tatuado el alma.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Claro de luna.


La ciudad Pétalo de luna, era una ciudad en la que había adorables climas, fauna y flora muy bella, criaturillas alegres y saltarinas y bellas flores moradas en las que las gotas del rocío se reflejaban los rayos tibios del solo como los reflejarían los ojos negros de la amada, había una colina y en ella una mansión.

Esa mansión era llamada: La mansión del alma, era porque ahí trabajaban muchos artistas reunidos, que hacían los mas bellos trabajos artísticos a nivel mundial, ellos eran la cumbre del arte en su máximo esplendor, ahí mismo había científicos también que se esmeraban por mejorar la vida de los habitantes del pétalo de luna, pero había uno en especial…

El señor Alexander Radcliffe, un viejo un tanto deschavetado, que en sus juventudes había sido un gran innovador, pero hace mucho tiempo que el ya no hacia nada interesante, solo era respetado por lo que alguna vez fue, como las estatuas, ayer erguidas con gloria, hoy llenas de excremento de ave, así Alexander, el tiempo había pasado y era respetado por lo que fue, un día a la mitad de la noche el científico Radcliffe, lanzo tremendo grito y acudieron todos a su estrepitosa manifestación, el dijo que había matado a su asistente, Todo se lleno de misterio y se escuchaba en la habitación una lluvia de ¿Como? ¡Criminal! Que solo espesaban el ambiente…

El científico fue apresado inmediatamente y al ser entrevistado por los mejores policías y negándole el derecho a su abogado fue magullado para decir la verdad y el confeso, haberle hecho a su asistente ingerir un brebaje, al cual el había llamado “Claro de luna” este estaba hecho con una hierba local, la procesaba y tenia como resultado un liquido, una piedra y vapores, cualquiera de los tres producía el mismo efecto en quien le ingiriera, Alexander noto que los animales que consumían el claro de luna, se mostraban felices y llenos de vida y de un momento a otro simplemente morían.

El crimen comenzó cuando hizo a su asistente el joven Fernando beber esto de infraganti , se lo hice beber en un vaso de limonada –Dijo- y simplemente el chico comenzó a reír y llorar de alegría era hermoso, el me dijo, gracias y se la paso algunas horas tirado en el piso girando y retorciéndose de risa, el pobre Fernando después de un tiempo murió, los resultados de la autopsia simplemente muestran que su cuerpo se apago, sin alguna cosa a que culpar, como si hubiese muerto de una comoda forma mágica, Fernando dijo antes de morir, que lo que el sentía era sin duda lo mas hermoso que había sentido en su vida.

Dicho esto Alexander fue aprendido en la cárcel de pétalo de luna, los forenses decidieron investigar acerca del claro de luna y realizaron varios experimentos con animales así un día de ellos ingirió una pequeña dosís y sin importar que fuese poco el sujeto comenzó a retorcerse de risa y a ser aparentemente muy feliz, antes de morír le dijo a uno mas, oye debes probar esto, te hara feliz, te matara pero seras feliz un momento y es felicidad, te lo puedo jurar, uno mas decidió consumir el claro de luna y a los pocos días la ciudad del pétalo de luna había quedado desierta, todos sus habitantes habían muerto, debido al claro de luna, la sustancia que te hacía ser feliz, fue fuertemente propagada por la infeliz gente, así poco a poco y uno a uno, fue entregando su vida, por un momento de felicidad, así fue como la pétalo de luna, murió feliz y poco después la humanidad.

lunes, 22 de octubre de 2012

El ruiseñor.


Ahí… en las nubes… vida mía, se mezcla el rosa con el azul,
El reflejo tenue de la candidez del sol, en un poco del alma del mar,
Crean el rosa en las alturas,

El azul por su parte en el cielo, en un cielo ya con poca luz, que deja ver poco de la inmensidad
Del espacio, se muestra preparado para dejar ver a la luna, su majestad.

-Canta despacio pequeño ruiseñor, alguien podría enamorase de tu pico,
Cual marinero de la sirena, pocos pueden apreciar lo fantástico,
Sin caer presos y poseídos, adictos a tu canto,
Olvidaran la realidad, te explotaran y harán de tu vida un espato.
-Tu pequeño colibrí -dijo el ruiseñor- ¿Por qué un ave como tú, me pide callar?
Quizá solo es envidia y el que tú no cantes, te causa malestar.
-No es así, joven ruiseñor
-Replico el colibrí señalando así que él era mayor-
-Tu un ave gris, de pequeñas alas, incapaz de cazar o defenderse,
¿Me dirás a mí con lo que mi pico debo o no hacer? Es de sorprenderse…
-Un ave gris como yo, que no mata a nadie y nadie le quiere matar,
Con verdadera belleza que ni tu… “gran ave” podrás apreciar…
-No veo en ti, algo de cordura, vete de aquí enclenque,
Antes de que te destroce con un buen piquete.
-Yo te advertí y en mi culpa no habrá, cuando de tu pico
Solo se escuchen ruidos para pedir auxilio.
-El ruiseñor voló fuera del bosque, a una planicie amarilla
Donde en un arbusto encontró a una ardilla,
-Hola “hermosa ave” decía la ardilla,
Que con singular prisa, recogía semillas.
-hola, simpática criaturilla,
¿Quieres de mi pico escuchar una hermosa piececilla?
-No, me encuentro apurada, ha caído la noche y debo correr a mi madriguera
Antes de que caiga totalmente esta fría madrugada…
-Se fue la ardilla, desapareciendo entre los matorrales de la planicie,
Haciendo así que el ruiseñor se desquicie-
-Quizá mañana sea mejor día,
Este ha sido una agonía.
 -A la mañana siguiente, el ruiseñor se despertó temprano en cuanto el sol asomo de las colinas,
Emprendió con fuerza el ruiseñor a buscar comida y agua fresca y cristalina.
El ruiseñor comió y se aseo, continuo su paseo, lleno de deseo,
de encontrar alguien que apreciara su voz, y partió rápido al ver un búho parado en un cerezo.-
-Hola búho –Saludo el ruiseñor-
Se de buena fuente que es usted un gusto y excelente cantador.
Le pido con muncho respeto y admiración,
Me deje a capela hacerle una interpretación.
-Hace tiempo que no veo un ruiseñor, juraba no había más ninguno,
Fuerte debes ser para llegar desde tu hogar hasta acá, aceptare si me traes el desayuno.
-¿El desayuno señor búho? Que come un ave de su anchura,
Aceptare si me enseña a cantar a su altura.
-Me apetece una trucha,
Pues mi hambre es mucha.
-El ruiseñor voló y tan rápido pudo, regreso con el búho que se encontraba hambriento,
Señor búho –gritaba el ruiseñor, emocionado- mientras rápido partía los vientos.-
-He aquí su trucha, coma por favor,
Espero de agrado su sabor.
-El  búho comió la trucha y se dispuso a cantar con el ruiseñor,
Después de que terminara el pescado de aquel improvisado pescador.
-Bien, es hora de que me enseñes a cantar mejor,
Señor búho, se lo dice un fiel admirador.
-Está bien, pequeñín al cantar debes hacerlo así
Y no de otra forma, todo en notas de sí.
-Pero yo, no canto de esa forma, a mi me gusta siempre improvisar,
Es el sentido efímero del arte, del cantar…
-No muchacho, tú no sabes cantar y eres necio,
No digas jamás que fuiste alumno mío, arruinaras mi prestigio.
-Marchándose dando cruelmente la espalda al ruiseñor,
Quien se sentía devaluado y ausente de esplendor
El ruiseñor se quedo llorando a la sombra de aquel árbol, En el cual vivía un amargado tejón
Pero solo lo ignoro y volvió a su hoyo al ver que se aproximaba el león.
-¿Qué haces aquí, tan solo pequeño pajarillo?
¿Por qué no haces tanto ruido como lo haría un grillo? –Le dijo el león-
-Señor león es porque, canto horrible el mismo búho me lo ha dicho,
Y me quedare aquí para ser de los gusanos un bueno nicho.
-no hables así apuesto a que tu voz me encantara
Si tan solo, algo para mi interpretaras.
-Desanimado el ruiseñor canto-
-El león admirado de él quedo lo alago e hizo olvidara del búho aquel maltrato-
-mira pequeño ruiseñor, aquí en mi casa tengo un altar, para alguien como tu un bello cantador,
Dichoso soy yo, de tenerte aquí dichoso cantador.
-Canta mas para mí, que te traerán uvas mis ciervos,
Recítame cientos y cientos de versos.
-El ruiseñor acepto y cada día lo que le pedía
Simplemente a sus pies aparecía.
-Pero un día el ruiseñor no canto,
Hablo con el león y su caso le conto.-
-Señor león decido marcharme, quiero volver a casa
Gracias por la grata estadía, me voy lleno de gracia.
- Tú, no te marchas de este techo,
Antes de eso me encargo de que sea tu lecho.
-El león se comió al ruiseñor
Y así murió el pequeño cantador…
Moraleja abierta… 

lunes, 1 de octubre de 2012

Jamás por siempre.


Jamás me tuviste y quizá me tendrás
Es inseparable cerca de ti, la voluntad de cambiar
Nunca frenaste mis lagrimas, ni me hiciste dejar de pensarla
Pero transformaste litorales de agua salada
En una fresca briza, con tu sonrisa siento mi alma aliviada
Te siento cuidar mi espalda,
Quemaste mis heridas con tu calor,
Salvaste mi ser, de sentirse lo peor,
Nunca lo hicimos bien, pero lo hicimos perfecto,
Nunca fue bueno, pero será culpa y placer perpetuo,
Y es así y así será, porque lo que no tuvo principio, no tendrá final.
Lo que no empezó, ni bien, ni mal, no terminara mal,
Jamás me pediste cambiar, pero lo hice,
Jamás me pediste quererte y lo lograste
Jamás me pediste dejar de llorar, pero lo hice,
Jamás se ha vuelto un siempre, esperemos todo juntos,
Como lo hicimos de principio sin ejemplos burdos,
Y caretas estúpidas.
Somos buenos siendo malos
Estamos juntos es placer y pecado.

lunes, 16 de julio de 2012

Soy idiota...


Muchos son…
Muchos son, los que me dicen que nuestra relación no funciona,
Muchos son, los que señalan tus celos y critican tu persona,
Muchos son los que me ven agotado y acabado por tolerar tu inmadurez,
Muchos son los que no entienden que te deseé desde la primera vez.
Qué problema tan grande son tus defectos y los problemas de nuestra relación…
Qué problema tan grande es que, para mi amarte sea un infinitivo más allá de una acción,
Peleamos a distancia y parecemos un viejo matrimonio, esto ya no es fructífero al parecer,
Y la distancia toma sus secuelas, A veces entre tus brazos quisiera aparecer,
Es difícil de entender para esos muchos, cuando mi alma y la tuya se tocan,
Momentos sublimes de felicidad en nuestro ser se desembocan,
Se habla mucho y se dice de boca en boca…
Pero no es eso lo que importa cuando un alma a otra toca,
No pueden entender la perfección en una mirada y un abrazo,
No pueden entender el amor intenso,
A veces las cosas no van bien,  pero texto es lo que pueden ver…
Sin poder apreciar lo que hay en realidad dentro de nuestro ser…
No somos perfectos, pero nuestro amor lo es,
No soy el mejor hombre, pero sin quien te piensa cada día del mes,
Ni tú la mejor mujer pero si quien yo quiero ver al amanecer,
La recompensa siempre es pensar en los momentos perfectos que creamos en al ayer,
Los que habrá en el mañana, cuando nuestro cabello se comience a llenar de canas,
Y con nadie podríamos hacer las locuras que hacíamos, sin volver a ser congruentes,
No podrían entender la complejidad de nuestro amor, ni el porqué cabellos en mi cama,
No podrían agredir la monotonía y cubrirse con nuestros laureles,
Nos ha costado estar juntos desde antes de estarlo, nada podrá marchitarlo,
Nadie puede entenderlo, mucho menos verlo, por eso no podrán tocarlo,
Nuestras almas se han unido y aunque muchas cosas nos han fragmentado,
Nadie entiende la unión entre tu mi amada y yo tu amado.

Soy idiota, pero también el amor de tu vida.